Los datos de siniestralidad laboral correspondientes a 2025 muestran una evolución positiva en términos generales, con un descenso tanto del número total de accidentes de trabajo como de su incidencia entre la población trabajadora. Sin embargo, esta mejora convive con una realidad preocupante: el aumento de los accidentes mortales. Una circunstancia que obliga a mantener y reforzar el compromiso de todas las instituciones, empresas, organizaciones sindicales y entidades preventivas para seguir avanzando hacia entornos de trabajo cada vez más seguros.
En total, durante 2025 se registraron 35.125 accidentes de trabajo con baja laboral en Euskadi, lo que supone un descenso del 2,8% respecto al año anterior. Se trata de la primera reducción de la siniestralidad desde 2020, rompiendo una tendencia de cuatro años consecutivos de incrementos. El descenso se produjo principalmente en los accidentes ocurridos durante la jornada laboral, que disminuyeron un 3,2%, mientras que los accidentes in itinere, aquellos producidos durante los desplazamientos entre el domicilio y el lugar de trabajo, se mantuvieron prácticamente estables, con una reducción del 0,2%.
La evolución también es favorable en los accidentes de mayor gravedad. Durante 2025 se registraron 169 accidentes graves, frente a los 186 contabilizados en 2024. No obstante, los datos reflejan igualmente un incremento de los fallecimientos laborales. El pasado año perdieron la vida 29 personas trabajadoras como consecuencia de accidentes laborales, cuatro más que el año anterior. Este aumento responde principalmente al incremento de las muertes por causas no traumáticas (infartos, ictus, etc.), que pasaron de cinco a once casos, situándose en niveles similares a los de años previos.
Aunque la evolución global de la siniestralidad laboral es positiva, el incremento de los accidentes mortales impide cualquier complacencia. Cada fallecimiento en el trabajo constituye una tragedia y pone de manifiesto la necesidad de seguir profundizando en el análisis de las causas que se encuentran detrás de los siniestros más graves, así como de reforzar las medidas preventivas dirigidas a evitarlos.
La mejora de los datos generales también se aprecia en el índice de incidencia, el indicador que relaciona el número de accidentes con la población trabajadora afiliada a la Seguridad Social y que permite medir con mayor precisión el nivel de riesgo existente en el mercado laboral. Pese al aumento del empleo registrado durante 2025, la incidencia descendió un 3,8%, pasando de 36,63 a 35,22 accidentes por cada mil personas trabajadoras.
En los accidentes registrados durante la jornada laboral, la incidencia alcanzó su segundo valor más bajo de toda la serie histórica, únicamente por detrás de 2020, un año condicionado por las circunstancias excepcionales derivadas de la pandemia. Por su parte, la incidencia de los accidentes in itinere se mantiene estable.
Por sectores de actividad, los servicios continúan presentando los índices de incidencia más bajos tanto entre hombres como entre mujeres. Aunque más de la mitad de los accidentes laborales se producen en actividades vinculadas a este sector, los niveles de riesgo se sitúan muy por debajo de los registrados en la industria, la construcción o el sector primario.
El análisis también confirma tendencias ya conocidas que ayudan a orientar las políticas preventivas. La incidencia de los accidentes durante la jornada laboral sigue siendo significativamente más elevada entre los hombres, mientras que en los accidentes in itinere son las mujeres quienes presentan niveles superiores. Asimismo, las personas trabajadoras más jóvenes continúan registrando una mayor siniestralidad que los grupos de mayor edad. Por otro lado, las personas con contratos temporales presentan una incidencia más elevada, mientras que las personas autónomas registran los niveles de siniestralidad más bajos.
Los datos de 2025 confirman que las políticas de prevención y el esfuerzo realizado por las empresas, las personas trabajadoras y las administraciones públicas continúan dando resultados en la reducción de la siniestralidad laboral. Sin embargo, el aumento de los accidentes mortales evidencia que persisten retos importantes y que resulta necesario seguir reforzando la cultura preventiva, la formación, la vigilancia del cumplimiento de la normativa y las actuaciones específicas dirigidas a evitar los accidentes de mayor gravedad.
El objetivo sigue siendo el mismo: avanzar hacia una realidad en la que ninguna persona pierda la vida ni vea dañada su salud como consecuencia de su trabajo. Mientras siga produciéndose una sola muerte laboral, la prevención deberá seguir siendo una prioridad compartida por toda la sociedad.
El informe completo de accidentes de trabajo 2025 está disponible en la web de Osalan
