Nuevas tecnologías y PRL: amenazas y oportunidades (II)

Conceptos, términos y herramientas como simuladores, drones, exoesqueletos y analítica predictiva, entre otros, ya forman parte del vocabulario habitual en el ámbito de la prevención

En la primera entrega de la serie de artículos sobre las amenazas y oportunidades que suponen las nuevas tecnologías desde la perspectiva de la prevención se abordaron cuestiones relacionadas con el teletrabajo. Según algunos estudios, el confinamiento motivado por el Covid-19 cuadruplicó el uso de esta práctica pendiente de un ajuste legal definitivo y del consenso de los agentes sociales. Cinco meses después y dada la evolución de los rebrotes, es probable que la recomendación de teletrabajar siga vigente.

En este segundo artículo se esbozarán someramente las ventajas e inconvenientes que plantean los avances tecnológicos y sus aplicaciones en materia de seguridad y salud laborales. El tercero y último estará dedicado al denominado “tecnoestrés”.

 

Nuevos recursos

El escenario que se está configurando alrededor de la “transformación digital del puesto de trabajo” está repleto de nuevos conceptos, términos y herramientas. Analistas y expertos especulan sobre cómo compensar los efectos negativos de unas tendencias que parecen imparables. Las empresas emplean cada vez más herramientas predictivas del comportamiento de las y los trabajadoras, gestionan mediante algoritmos tanto actividades como procesos y recopilan información biométrica y datos relativos a la salud y bienestar de sus empleados y empleadas. Se trata de una derivación del “big data” conocida como “dataficación laboral”.

La evolución de esta dinámica tiene como siguiente fase el aprovechamiento de los enormes volúmenes de información disponible habilitando a los algoritmos para realizar análisis y predicciones sobre el comportamiento de la plantilla y apoyar los sistemas de decisión en gestión de personal con la ayuda del aprendizaje automático. Así aparece “machine learning”.

Sin embargo, estas herramientas plantean cuestiones éticas, legales y de privacidad que arrojan algunas sombras que la normativa, siempre por detrás de la tecnología, aún no ha podido atajar. En cualquier caso, el impacto positivo o negativo dependerá de su aplicación concreta y será clave en los departamentos de prevención y recursos humanos.

 

Prevención teórica y práctica

La influencia de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la prevención de riesgos laborales está motivando un creciente número de análisis y estudios. Básicamente, este fenómeno se aborda distinguiendo sus dos vertientes: teórica y práctica.

En el ámbito teórico se incluye el “big data” en la predicción de accidentes en función de los riesgos previsibles de cada puesto de trabajo. También el aprovechamiento de los dispositivos móviles en la gestión, supervisión y seguimiento de la correcta ejecución de las acciones de prevención así como en el envío/recepción de alertas y la generación de informes.

Otro recurso de gran valor son las plataformas digitales, especialmente en lo relativo a la formación en PRL de las plantillas. Permiten compartir información, participar en juegos interactivos y acceder a buzones de sugerencias que promueven el contacto entre empleados/as y directivos/as.

En la vertiente práctica destacan los drones y los exoesqueletos. Los primeros son muy útiles en la vigilancia y el control del cumplimiento de las medidas de seguridad en zonas peligrosas o de difícil acceso. Los segundos, concebidos para aminorar la exigencia física de determinadas tareas, serán una herramienta básica en la reducción de los trastornos musculoesqueléticos.