La siniestralidad en barcos pesqueros supera a la del sector de la construcción

El sector pesquero registra en la mayoría de los países una tasa de accidentes superior a la de otros sectores con elevada siniestralidad, como son la construcción o la metalurgia. Pese a las medidas adoptadas en los últimos años para mejorar la formación de sus trabajadores, registra un número elevado de siniestros. 

Dos catedráticos de la Universitat Politècnica de Catalunya, Alfredo Torné y Antonio Isalgué, han estudiado la siniestralidad en el sector pesquero español entre los años 2000 y 2019 y han difundido los resultados en la ponencia “Evolución de los accidentes marítimos en la pesca española: Actas de la VIII Conferencia Internacional de Transporte Marítimo”. La importancia de las conclusiones reside tanto en su utilidad para evaluar las medidas aplicadas en la actualidad para combatir la alta siniestralidad como en su valor para elaborar futuras medidas que reduzcan sus efectos.

Durante años, organizaciones de varios países pusieron en marcha diversas acciones para reducir la accidentalidad en la pesca de bajura. Estas medidas, aún hoy en desarrollo, abordan temas como la construcción y estabilidad de los buques, la formación y sensibilización de los pescadores sobre los riesgos laborales que presenta su oficio o el uso y el funcionamiento de los equipos de seguridad a bordo. Aunque esas acciones han reducido significativamente los accidentes en la pesca, las cifras de accidentes siguen siendo altas.

Para concretar el alcance del problema, los citados profesores iniciaron en 2016 una investigación con el fin de determinar las causas de los siniestros registrados por la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos de España, (CIAIM), entre el año 2000 y julio de 2016. Posteriormente, estudiaron los datos de la CIAIM sobre la siniestralidad entre esa última fecha y noviembre de 2019.

En el periodo 2000-julio de 2016, la CIAIM registró 59 personas fallecidas y 21 desaparecidas en 197 accidentes ocurridos en barcos de pesca. En el segundo periodo analizado, entre julio de 2016 y noviembre de 2019, figuran 7 personas fallecidas y 5 desaparecidas en siniestros ocurridos en 31 buques. En cuanto a daños materiales sufridos, en el período 2000-2016 la mayoría de los accidentes concluyeron con la pérdida total del barco seguida de su hundimiento, tendencia que se repite entre 2016-2019.

 

Conclusiones

 

Tras analizar y comparar los accidentes en ambos periodos, los autores llegan a las siguientes conclusiones:

 

-          En cuanto a la distribución geográfica de los accidentes, la zona del Cantábrico-Noroeste registró en ambos periodos más de la mitad de los siniestros y superó ampliamente los porcentajes correspondientes a las otras cinco estudiadas: Mediterráneo, Golfo de Cádiz, Canarias, Atlántico Norte y aguas internacionales.

 

-          En cuanto a las modalidades de pesca, (artes menores, arrastre, cerco y palangre), el mayor porcentaje de accidentes, superior a un tercio del total, correspondió a las artes menores en los dos periodos.

 

-          También en ambos periodos, la mayoría de las embarcaciones afectadas se encontraba a poca profundidad, entre cero y diez metros, en el momento del accidente.

 

-          En cuanto a la franja horaria en la que ocurrieron los accidentes, los datos de ambos periodos son muy homogéneos y coinciden con las horas en las que los barcos estaban faenando. La mayor siniestralidad se produce entre las 00:00 y las 12:00 horas.

 

-          Respecto a la influencia de la fuerza del viento, la mayoría de los accidentes en ambos periodos ocurrió con valores situados entre calma y 15 nudos. También se comprueba que cuando aumenta la intensidad del viento, los accidentes disminuyen.

 

-          En cuanto al tipo de suceso desencadenante del siniestro, la causa preponderante en los dos periodos es el vuelco, (zozobra).

 

Al final de su ponencia, los autores aluden a la necesidad de reforzar determinadas medidas: mejora de la formación de las tripulaciones, revisión de la normativa de seguridad vigente y evitar el vuelco de las embarcaciones mediante sistemas que mejoren la estabilidad.