'Es necesaria la participación de las personas trabajadoras en la prevención de riesgos laborales'

Entrevista a Alfonso Ríos, responsable de Salud Laboral de CC.OO. de Euskadi y miembro del Consejo General de Osalan desde 2013.

Licenciado en Ciencias del Trabajo por la Universidad de la Rioja y en Sociología por la Universidad de Deusto, Alfonso Ríos Velada posee también un máster en Prevención de Riesgos Laborales en las especialidades de Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial y Ergonomía y Psicosociología Aplicada.

Miembro de Consejo General de Osalan desde 2013, es responsable de Salud Laboral de CCOO de Euskadi desde ese mismo año. Anteriormente se ocupó de esta área en la Federación de Construcción de su sindicato.

De acuerdo con su experiencia profesional y sindical, ¿cómo definiría a grandes rasgos las relaciones entre sindicatos y empresas en el campo de la prevención y salud laboral?

El modo de actuar de CCOO es claro en este sentido. Creemos que es necesario llegar a acuerdos, tanto en las empresas como en niveles más amplios, que potencien una mejora en la seguridad y la salud mediante la implantación de medidas preventivas que neutralicen los daños a la salud en el trabajo.

En este sentido, el cumplimiento por parte de las empresas de los parámetros legales que tenemos es un buen instrumento para este objetivo. Por ello, allí donde se agotan las vías que la legislación ofrece a la participación de las personas trabajadoras, es necesario recurrir a la movilización o a otro tipo de denuncias, sean administrativas, judiciales o ante la opinión pública. Hay algo que distingue el modo de actuar de un sindicato: la acción sindical.

¿Cómo valora la actividad del Consejo General de Osalan y los objetivos que persigue para mejorar de la salud y seguridad laboral de los trabajadores? 

La primera valoración que hay que hacer es la de Osalan como institución, y la valoración de CCOO es que el papel de Osalan es positivo en relación al asesoramiento técnico y el control sobre las condiciones de trabajo y la implantación de medidas preventivas. Pero aún siendo positivo, lo es con los recursos que cuenta. Es decir, en este momento Osalan precisa de más recursos para cumplir mejor el papel que tiene asignado. Esto lo venimos defendiendo y exigiendo desde CCOO hace ya tiempo.

La valoración sobre la participación de CCOO en el consejo general de Osalan también es positiva, al ser un espacio tripartito en el que poder llegar a acuerdos o marcar las líneas de confrontación que guíen la acción del sindicato.

¿Qué medidas defiende para reducir los accidentes laborales y para mejorar el funcionamiento de los servicios de prevención en las empresas?

Entendemos que es necesaria la participación de las personas trabajadoras en la prevención de riesgos laborales y aprovechamos todos los espacios de los que disponemos para ponerla en valor. Para esto es imprescindible la organización a través del sindicato en el centro de trabajo. La interlocución con la empresa se construye a través de las y los representantes de la plantilla. La organización sindical es la que facilita la capacidad de construir propuestas e implementarlas. Como he dicho antes, si esto falla, CCOO denuncia, por lo que entendemos que es necesario dotar de más recursos tanto a Osalan como a la Inspección de Trabajo.

Para el sindicato, los servicios de prevención son instrumentos útiles. Entendemos que los servicios de prevención propios son los que más y mejor contribuyen a integrar la prevención en la empresa, pero dada la estructura empresarial que hay en Euskadi, con un protagonismo enorme de PYMEs y microempresas, los servicios de prevención ajenos también tienen su razón de ser y un protagonismo muy destacado. Pero es ahí donde puede surgir un problema, porque esos servicios de prevención ajenos tampoco cuentan con el suficiente personal y su personal técnico está sobrecargado. Para CCOO también es un objetivo la potenciación de la interlocución con los servicios de prevención, y que podamos ayudarnos unos a otros.

Los trabajadores también pueden sufrir dolencias de origen laboral con consecuencias inmediatas menos traumáticas que en caso de accidente, pero que a largo plazo pueden ser graves. ¿En qué medida está avanzando la prevención en ese campo?

Las enfermedades profesionales han sido las grandes olvidadas de nuestro sistema de prevención de riesgos laborales. Nuestra cultura preventiva ha dado importancia a atajar primero el mal que se veía, el del accidente de trabajo. Y esto es más importante de lo que creemos, entre otras cosas porque tiene un sesgo muy problemático desde el punto de vista de género, entre otras cosas. Los accidentes de trabajo se dan en los sectores muy masculinizados, mientras que las enfermedades profesionales son quizás más características de los sectores con más presencia de mujeres trabajadoras.

Por todo esto, nuestro sistema preventivo se ha orientado más hacia esos sectores masculinizados, y ha invisibilizado a los sectores en los que las mujeres son protagonistas. El trabajo que nos toca no es menor, porque si vemos que no es lo mismo la peligrosidad en el trabajo, según hablemos de sectores masculinizados o feminizados, es el propio concepto de peligrosidad el que hay que reconceptualizar.

Si la prevención está atascada en el punto de las enfermedades profesionales es también porque las patologías no visibles, o con un periodo de latencia hasta su diagnóstico, son más fáciles de ocultar que los accidentes, como solemos ver habitualmente debido a la acción de las mutuas. La derivación a la contingencia común que muchas veces se lleva a cabo por las mutuas invisibiliza las enfermedades profesionales y lo que se invisibiliza no existe. Y como no existe no hay necesidad de prevenirlo.

¿Qué mejoras considera necesario lograr en el terreno del reconocimiento y tratamiento de las enfermedades profesionales?

CCOO establece dos líneas de trabajo básicas en defensa de la salud laboral. La primera es la implantación de las medidas preventivas para que no haya daños a la salud de las personas trabajadoras que se deriven de las condiciones de trabajo. Como antes he dicho, entendemos que se pueden alcanzar acuerdos para esto, y de hecho se alcanzan a veces en las empresas. Pero si no se alcanzan, y al ser un objetivo prioritario para el sindicato, evidentemente no descartamos recurrir a denuncias de diverso tipo.

Una segunda línea de trabajo en la acción sindical es la visualización de los daños a la salud que estén ocultos. No olvidemos que los más fáciles de ocultar son las enfermedades y las patologías derivadas de los riesgos psicosociales, esto último un verdadero drama. Hacemos públicos estos casos y los trasladamos a la opinión pública. Tiene que saberse que esto existe, porque esto también es prevención y contribuye a extender la cultura preventiva. Quizá no guste en determinados ámbitos lo que voy a decir, pero para CCOO también es necesario, y lo hacemos, hacer públicas las sanciones de las empresas incumplidoras de la legislación en materia de salud laboral. Se tiene que saber porque lo consideramos un instrumento ejemplificador e incluso disciplinador frente a empresas incumplidoras.

CCOO ha elaborado también diversas propuestas, que figuran ya en los planes de gestión de Osalan, en relación a la vigilancia postocupacional de la salud de las personas expuestas a sustancias cancerígenas, por ejemplo.

Siempre se ha dicho que la precariedad es enemiga de la seguridad. ¿Cree que la crisis actual podría a medio y largo plazo incrementar la temporalidad y, por lo tanto, los riesgos laborales?

Es que lo es. Yo no sé lo que nos va a traer esta crisis, pero si puedo garantizar que desde hace años las empresas vienen abusando de la contratación temporal. Esto genera incertidumbre en relación al futuro de la relación laboral y es una de las caras más amargas de la precariedad laboral. Abusar de la contratación temporal tiene un efecto sobre la falta de formación en prevención de riesgos laborales. Las empresas, pese a recaer sobre ellas esta obligación, harán lo que sea para eludirla porque no les es rentable dedicar, por ejemplo, dos días a esta formación para alguien a quien van a contratar durante diez días. Desde el punto de vista de la salud laboral, la temporalidad es un factor que juega en contra, sólo es un factor de intensificación de la producción, disponer de “trabajadores de quita y pon” y nada más.

La subcontratación también genera precariedad y trae accidentes de trabajo. Hay una subcontratación, que puede ser entendible, para la realización de operaciones muy específicas o que sean ajenas a la actividad principal de la empresa. Pero hay otras figuras de la subcontratación, como la subcontratación de la propia actividad de la empresa o la subcontratación en cadena, que conllevan simplemente una externalización de los riesgos o un ahorro de costes económicos para una empresa principal. Empresas pugnando por dar un servicio a otra implican necesariamente recortes económicos, que a veces se pueden producir de las medidas preventivas. Pero lo peor de todo es, sin duda, la descoordinación existente para la aplicación de las medidas preventivas en las modalidades de subcontratación abusiva. Todo esto es precariedad y hace que se incremente la siniestralidad laboral.

Su llegada al Consejo ha coincidido con el desarrollo de un asunto tan tremendo como una pandemia. En su opinión, ¿qué debería ser prioritario para Osalan en este momento?

Osalan ha vivido una situación difícil, similar a la que hemos vivido todas y todos y a la que atraviesa a la propia sociedad: durante un primer momento carecíamos de certezas porque es la primera vez que nos veíamos en una situación similar.

La prioridad en este momento tiene que ser la de siempre, pero adaptada a la situación actual. Sigue siendo necesario velar y ejercer un control sobre las condiciones de trabajo para que éstas no dañen la salud, pero hay que añadir que en este momento también es necesario controlar lo relativo a la COVID-19 en los centros de trabajo. Todo el mundo conoce ya, porque lo indican las autoridades sanitarias, cuáles son las medidas que tenemos que aplicar en nuestro día a día para frenar los contagios. En un centro de trabajo es lo mismo, pero es la empresa quien está obligada a proporcionar esos medios y las medidas adecuadas en relación a la organización en el trabajo.

Algunas empresas precisarán asesoramiento, pero otras precisarán control. No es lo mismo, y la diferencia evidentemente radica en la voluntad de cumplir.

Los entornos laborales, salvo el sector sanitario, no han sido foco de contagios. ¿Cree que ello se debe a un razonable nivel de implantación de los sistemas de salud y seguridad laboral? 

Lo que nosotros hemos podido constatar es que donde había implantación sindical y donde se facilita la participación de las personas trabajadoras y sus representantes, las cosas han ido mejor. Hay que tener en cuenta que esto, por lo menos desde nuestro punto de vista, ya era así antes de la crisis generada por la COVID-19. Y también que esto no lo defiende sólo CCOO sino también la propia Organización Internacional del Trabajo, por ejemplo.

Ante esta crisis sanitaria, ¿cómo están reaccionando las empresas en materia de prevención y salud laboral? 

Evidentemente no se puede generalizar. Hay empresas que están haciendo las cosas bien y otras no tan bien. Aunque en un primer momento de la pandemia hubo escasez de equipos de protección individual y fue necesario priorizar que se facilitasen al personal sanitario, en este momento no hay tal escasez y hay empresas que siguen poniendo problemas para hacer llegar estos equipos al personal. Es cierto que afortunadamente no son todas, pero alguna hay. Hemos tenido que realizar denuncias a la Inspección de Trabajo, que evidentemente nos ha dado la razón y ha requerido a la empresa que cumpla con sus obligaciones.

Lo mismo podríamos decir con las medidas organizativas para evitar aglomeraciones de personas en horarios de entrada y salida. Hay empresas que han hecho las cosas bien y empresas que no.

¿Teme que la crisis que nos ha traído la pandemia eche por tierra el trabajo que se ha llevado a cabo en materia de prevención?

Es que el problema es previo a la crisis de la COVID-19. La temporalidad en la contratación, la precariedad laboral, la subcontratación abusiva, los incumplimientos en materia preventiva y otros factores que contribuyen al aumento de la siniestralidad, existían antes del coronavirus.

Lo que tenemos claro es nuestro papel como sindicato, que es continuar intentando cambiar estas situaciones mediante la movilización y la denuncia, allí donde las empresas no se presten a poner las medidas necesarias para que no haya daños a la salud en el trabajo.