Adaptación del puesto de trabajo al envejecimiento

Las personas mayores de cincuenta años “pueden ser una fuente de oportunidades económicas y sociales si somos capaces de generar una cultura del envejecimiento”, destaca Alberto Alonso

 

Una delegación del Departamento de Trabajo y Justicia del Gobierno Vasco y de Osalan ha tomado parte en el “Foro científico-técnico de la Cultura de la Seguridad y Salud Laboral”, que durante los pasados días 21 y 22 de noviembre ha reunido en el Parque de las Ciencias de Granada a medio millar de expertos en prevención de riesgos laborales.

La participación de Osalan en este acontecimiento, en el que la Consejera de Trabajo y Justicia, María Jesús San José, ha sido galardonada con la Medalla de Oro al Mérito Profesional de la Seguridad y Salud en el Trabajo concedida por el Consejo de Profesionales de la Seguridad y Salud en el Trabajo de España, ha incluido la exposición a cargo de su Director General, Alberto Alonso, de la ponencia ‘Evaluación de riesgos de las personas trabajadoras mayores. Impacto del envejecimiento activo en la gestión de la PRL’.  

En su intervención, Alberto Alonso, además de defender la adaptación de los puestos de trabajo al estado de envejecimiento de la fuerza laboral, ha defendido que el “enfoque adecuado” del fenómeno social del progresivo incremento de la edad media de la población trabajadora debe tener en cuenta el aprovechamiento del conocimiento, experiencia y autonomía que confiere la acumulación de veteranía en el mundo laboral, “que se puede definir como talento senior”.

Para ello, el Director general de Osalan ha destacado que el ‘quid’ de la cuestión radica en “desarrollar estrategias que contribuyan a aprovechar el capital intelectual, científico y humano de este colectivo cada vez más numeroso, que puede ser una fuente de oportunidades económicas y sociales para nuestro país si somos capaces de generar una cultura del envejecimiento y de promover entornos de trabajo plurales y multigeneracionales; porque está demostrado que es económicamente, intelectualmente y emocionalmente productivo. Además, las mejoras para ayudar a las personas trabajadoras mayores muchas veces pueden mejorar también las condiciones de toda la plantilla”.

Proyecciones

En Euskadi, según las “Proyecciones de población 2026” del Instituto Vasco de Estadística-EUSTAT, casi la mitad de la población vasca tendrá 50 o más años en el horizonte de ese año 2026. A su vez, la Estrategia Vasca de Envejecimiento Activo 2015-2020 señala que, en el año 2029, en torno a 600.000 personas tendrán al menos 65 años y representarán casi un tercio de la población total, (29%). Euskadi presenta, por tanto, una población particularmente envejecida y posee, además, sectores de actividad económica en los que la población trabajadora se encuentra en edad próxima a la jubilación.

En relación con dichos datos, Osalan toma en consideración, a la hora de definir sus actividades, la cuestión de la gestión de la edad en el trabajo, un asunto que se recoge en los principales planes estratégicos de salud y seguridad en el trabajo, además de que la propia normativa laboral obliga a adaptar el puesto a las características de las personas trabajadoras.

Con el fin de procurar a las personas trabajadoras una vida laboral sostenible, en la que se optimicen las oportunidades de salud y seguridad laborales, los expertos hablan de tener en cuenta cuatro dimensiones diferentes en una gestión preventiva de la edad, que son: el desarrollo o carrera profesional; la formación continua; la gestión del conocimiento; y la adaptación del puesto asociada a la salud y seguridad laborales. En consecuencia, la evaluación de riesgos laborales debe integrar esos aspectos para determinar la necesidad de adoptar medidas específicas de adaptación del puesto de trabajo. Asimismo es importante también la labor de los servicios de salud laboral a la hora de educar a la gente trabajadora para que siga unas pautas saludables y tenga conciencia de su propia responsabilidad.