Construcción

Impacto de la crisis en el sector

La situación en el sector es de profunda crisis: de mayo del 2008 a mayo del 2014 se ha pasado de 62.000 trabajadores en el sector a 31.000, lo que supone una reducción del número de trabajadores dados de alta del 50% y la desaparición del 25% de las empresas existentes.

Aunque hay que reconocer una mejora de la prevención generalizada en los centros de trabajo, se observa en los últimos tiempos una cierta relajación en algunos aspectos preventivos achacable a distintas circunstancias:

  • Desintegración del tejido empresarial en el sector, con aparición de nuevas empresas atomizadas y otros agentes sin cultura preventiva.
  • Contrataciones y licitaciones a la baja.

Integración de la Prevención de Riesgos Laborales en las empresas

En la obra pequeña no se ha integrado la Prevención de Riesgos Laborales. El ajuste de costes y la proliferación de microempresas y trabajadores autónomos por la destrucción del empleo dificultan la integración de la actividad preventiva. Se trata de personas que intentan dar salida a complicadas situaciones laborales y personales, frecuentemente sin formación ni mínima estructura empresarial.

Como consecuencia de ello, es cada vez más habitual encontrar obras de rehabilitación sin permisos, con trabajadores sin dar de alta, donde no existe ninguna organización preventiva, etc.

Hay que recalcar las especiales dificultades que presenta la integración de la prevención en la pyme del sector construcción, dada la estructura del mismo. Así, los autónomos no están sujetos a la legislación de Prevención de Riesgos Laborales, salvo en materia de coordinación de actividades y maquinaria. Por ello la aplicación de los principios de prevención en el caso de autónomos sin personal contratado se circunscribe sólo a su deber de coordinación con el resto de empresarios y en el cumplimiento de los requisitos de seguridad de la maquinaria que aporten.

Condiciones de subcontratación

La seguridad y salud laborales, al igual que el resto de derechos que asisten a los trabajadores, no pueden verse conculcados por la necesidad de competir en precio en las licitaciones de obra pública ni en las subcontrataciones en obra pública o privada.

Mención especial merece el capítulo de la obra pública: Las licitaciones a la baja en las obras promovidas por las distintas administraciones repercuten en la ejecución de los proyectos y dificultan la dedicación de suficientes recursos a la prevención.

Formación e información

La mayoría de los trabajadores poseen la TPC (Tarjeta Profesional de la Construcción) y han realizado la formación mínima de 8 horas y la formación específica de las 20 horas por oficios recogida en el Convenio Estatal de la Construcción.

La formación, sin embargo, más que considerase necesaria y útil, se ha convertido para algunos en un formalismo y constituye un nuevo requisito de empleabilidad, encontrándose los trabajadores muchas veces abocados a gestionar su propia formación como condición para ser contratados.

Nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías (protecciones borde homologables, normalización de protecciones colectivas, redes de seguridad, entibaciones especiales, plataformas voladas de carga y descarga de materiales, etc.), que han tenido un desarrollo normativo en estos últimos años, están teniendo un escaso nivel de implantación en obras medias y pequeñas.

Evolución de la accidentalidad

Los índices de incidencia siguen manteniendo la tendencia a la baja, como en otros sectores.