Género

La necesidad de aplicar la perspectiva de género a la seguridad y salud en el trabajo se debe a la evidencia creciente de que los riesgos laborales y las patologías causadas por ellos afectan de manera desigual a los hombres y a las mujeres.

En un primer análisis, esto es atri­buible a distintas causas:

  • La distinta biología de ambos sexos, con especial mención a la situación de embarazo y lactancia.
  • La segregación ho­rizontal del mercado de trabajo como consecuencia de la división sexual del trabajo, que provoca que mujeres y hombres se concentren en distintos sectores y actividades.
  • La segregación vertical del trabajo, que deriva en diferentes condiciones de trabajo para hombres y para mujeres.
  • La precariedad laboral, que concentra un mayor número de mujeres que de hombres en los trabajos precarios, a tiempo parcial y de menor retribución salarial.
  • La división sexual del trabajo y la asignación tradicional del ámbito productivo (empleo) y del ámbito reproductivo (trabajo doméstico y cuidados) a cada uno de los sexos, hombres y mujeres, sigue provocando que las mujeres asumen una mayor carga del trabajo doméstico y de cuidados, hecho que condiciona también su vida laboral y los efectos en la salud.

Hombres y mujeres, por tanto, se sitúan en condiciones y posiciones sociales y económicas diferenciales en el mercado de trabajo, lo que implica que están expuestos a riesgos distintos y que desarrollarán problemas de salud diferentes.

Además de esta realidad, hay que constatar un déficit en el estudio de la dimensión de género en la salud laboral, motivado por distintas razones:

  • Los estudios sobre seguridad y salud en el trabajo parten habitualmente de la ocupación como un indicador del tipo de trabajo que desarrollan hombres y mujeres, suponiendo erróneamente que las condiciones de trabajo están más íntimamente relacionadas con el estatus ocupacional que con el género en sí mismo.
  • Tradicionalmente los problemas de salud laboral de las mujeres se han minusvalorado, atendiendo de manera específica sólo a la protección de la maternidad. La mayoría de la investigación sobre la salud laboral de las mujeres se ha focalizado en su capacidad reproductiva, obviando la posible influencia de las condiciones de trabajo en otros aspectos.
  • Los estudios toxicológicos se han centrado tradicionalmente en poblaciones trabajadoras com­puestas de forma mayoritaria por hombres y en profesiones predominan­temente masculinas, con los problemas que se deri­van en la extrapolación de resultados.
  • Un marco legal con un enfoque "supuestamente neutro desde el punto de vista del género", que aborda la salud laboral partiendo de una persona trabajadora abstracta -cuyo referente implícito es la normalidad del trabajo masculino- no contribuye a identificar y atajar los problemas de prevención de riesgos laborales de las mujeres.

Un objetivo de Osalan es visibilizar de forma diferencial la realidad de mujeres y hombres en materia de condiciones de trabajo y salud. Esto requiere un trabajo de divulgación a través de eventos y de contenidos formativos e informativos destinados a los diferentes agentes implicados en la prevención de riesgos laborales.

Para retratar esa realidad, además, es necesario considerar la perspectiva de género en el tratamiento estadístico de los datos e introducir indicadores que posibiliten un mejor conocimiento desde la perspectiva de género de las realidades no estructuradas del mercado laboral, así como la incidencia de la variable sexo con otras variables (edad, situación profesional, etc.), cuya concurrencia resulta generadora de situaciones de discriminación múltiple.

Un segundo objetivo es potenciar la integración de la perspectiva de género en la gestión preventiva de las empresas y organizaciones, de manera que se garantice que la actividad preventiva llega por igual a hombres y mujeres (formación e información, normativas, participación de las trabajadoras en las estructuras y decisiones de prevención, investigación de daños...). Es imprescindible que se identifiquen y evalúen los riesgos a los que están expuestas las mujeres y que se establezcan programas específicos de reducción de dichos riesgos.

Otra línea de trabajo pasa por desarrollar actuaciones en las áreas y ocupaciones donde haya más presencia de trabajadoras, abordando la problemática específica de seguridad y salud laboral. La actividad de Osalan en relación con la integración de la perspectiva de género en la prevención de riesgos laborales se va a estructurar en un plan de igualdad, cuyo despliegue anual formará parte del correspondiente plan de gestión del Organismo.

El plan de igualdad de Osalan tiene como punto de partida un diagnóstico interno y sectorial y se alineará con la Estrategia Vasca de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020 y con el VI Plan de igualdad de mujeres y hombres de la CAE, recogiéndose en él las acciones que el Organismo va a llevar a cabo a lo largo de la legislatura para lograr sus objetivos.

Folleto sobre salud reproductiva en el trabajo (pdf, 184 KB)

Situación de mujeres y hombres en materia de accidentalidad laboral y enfermedades profesionales

Pautas para la integración de la perspectiva de género en la prevención de riesgos laborales

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